Ni para riego sirve el caudal tratado en dos plantas concesionadas a la IP: UdeG

Gobiernos federal y estatales no han podido justificar la presa El Zapotillo: académicos

Sus descargas aún tienen compuestos nocivos

Proponen investigadores actualizar estándares

Juan Carlos G. Partida

Corresponsal

Periódico La Jornada
Lunes 4 de diciembre de 2017, p. 30

Guadalajara, Jal.

Pese a la concesión de grandes proyectos para sanear las aguas de Guadalajara, sus ríos siguen recibiendo líquidos sucios y contaminados con metales pesados.

Una investigación de la Universidad de Guadalajara (UdeG) comprobó que las plantas de tratamiento de El Ahogado y Agua Prieta no quitan sustancias tóxicas al agua, que así se vierte al río Santiago. No sirve ni para riego, se indica.

En 2012, cuando el entonces gobernador panista Emilio González Márquez inauguró la planta de El Ahogado ante el presidente Felipe Calderón, aseguró que con dicha obra terminarían 500 años de contaminación del río Santiago, usado como drenaje de Guadalajara.

La planta ubicada en El Salto, que supuestamente limpiaría 30 por ciento de las aguas residuales de la metrópoli, en beneficio de pobladores de ese municipio y del vecino Juanacatlán, costó al menos 900 millones de pesos, 40 por ciento de los cuales fueron aportados por el Fondo Nacional de Infraestructura y el resto por la empresa Atlatec, la cual obtuvo la concesión por 17 años y desde entonces cobra 9 millones de pesos mensuales.

Según el reporte Alto a la Catástrofe ecológica del río Santiago,elaborado por Greenpeace México y publicado en noviembre de 2016, en el cauce se encontraron, pese al supuesto saneamiento, compuestos orgánicos volátiles y semivolátiles como nonifenol, octifenol, ftalatos, cloroformo y bencenos, que pueden causar cáncer, alteraciones hormonales, malformaciones en fetos y en los aparatos reproductivos.

En septiembre pasado, la UdeG presentó una investigación que incluyó las plantas de El Ahogado y Agua Prieta. Esta última también fue concesionada y se aseguró que sanearía el 70 por ciento restante de las aguas residuales de la capital del estado.

El análisis detalla que la planta de Agua Prieta utiliza bacterias para sanear las aguas, pero como éstas contienen metales pesados, el líquido que vierte en el río Santiago no sirve siquiera para riego agrícola, por lo que propone aplicar normas actualizadas, como los que permitieron rescatar la bahía Chesapeake, cercana de Washington.

Sugiere además mejorar la medición en puntos críticos de la cuenca Lerma-Chapala-Santiago, en especial San Mateo Atenco, estado de México; Salamanca, Guanajuato; Zamora, Michoacán, y el corredor industrial de El Salto.

Obras en incertidumbre

El río Verde, en la mira de inversionistas y gobiernos desde 1990

Juan Carlos G. Partida Corresponsal

Guadalajara, Jal.

Las dos grandes presas proyectadas en Jalisco en los 15 años recientes –que según las autoridades resolverían la escasez de agua en Guadalajara– han generado enormes pérdidas después de que se demostró que la de Arcediano es financieramente inviable, y en el caso de El Zapotillo la población ha interpuesto recursos legales para frenarla.

Hace unos días el Comité Académico de la Comisión Especial para la Gestión Integral del Agua en Jalisco informó que los gobiernos de esa entidad, Guanajuato y el federal no han demostrado la gestión sustentable del agua con la presa El Zapotillo y con su trasvase a León.

El grupo, integrado por investigadores de universidades públicas y privadas del estado, afirmó en un foro realizado en el Congreso estatal que la presa no se justifica en términos de política pública integral, porque se basa en el supuesto de que no hay abasto suficiente en Guadalajara, la región de los Altos de Jalisco y León.

La obra no se justifica desde los puntos de vista social, económico o ambiental, pese al avance de los trabajos y las inversiones efectuadas, sostuvieron.

En poco más de una década se han gastado más de 11 mil millones de pesos en la presa El Zapotillo-acueducto a León, debido al aumento de costos de la obra, procesos jurídicos, numerosos estudios técnicos, indemnizaciones y hasta una posible demanda de la empresa Abengoa por incumplimiento de contrato.

El grupo académico señaló que con el reciente informe de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops), que elaboró un estudio sobre la presa El Zapotillo, el cual costó 4.6 millones de dólares, el gobierno jalisciense busca justificar que se eleve la presa para realizar el trasvase a León, pero sólo se dejó en claro que hay menos agua disponible que la originalmente contabilizada en el caudal del río Verde.

Manuel Villagómez, presidente de la Fundación Cuenca Lerma-Chapala-Santiago, dijo que en 1990 comenzó a negociarse el reparto del caudal del río Verde, y se proyectaron presas de gran capacidad y elevadísimos costos con el argumento de abastecer a la zona metropolitana de Guadalajara.

En el año 2000, cuando era gobernador el panista Francisco Ramírez Acuña, se canceló el proyecto Loma Larga 2 para dar entrada al de la presa Arcediano (ubicada en Guadalajara, al fondo de la barranca de Huentitán), en el río Santiago.

Villagómez refirió que se gastaron cerca de mil millones de pesos en estudios para justificar la presa Arcediano, pero la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales los rechazó por falta de rigor científico. Además, se comprobó que se hubieran requerido decenas de miles de millones de pesos para adaptar la barranca al embalse. El proyecto quedó congelado.

Más de $11 mil millones a proyectos de futuro dudoso

En 2005 se firmó un acuerdo para construir la presa El Zapotillo y un acueducto que llevaría agua del río Verde a León, Guanajuato, mediante una concesión a la empresa española Abengoa, la cual se retiró este año por quiebra técnica.

Hasta ahora, calculó Villagómez, se han gastado 11 mil millones de pesos en una obra sin consenso social y violatoria de los derechos de la población.

El trasvase a León, agregó, implica una privatización del líquido y causaría escasez en la región de los Altos.

El año pasado en esa zona de Jalisco se produjo 12.4 por ciento de la leche del país y 64.5 por ciento de la que consume el estado, así como 88.7 por ciento del huevo, además de carnes de cerdo, bovino y ave.

Los productores agropecuarios formaron la Alianza Cívica Alteña para la Defensa del Agua, que se opone al acueducto.

Sin embargo, en su afán de continuar con El Zapotillo –obra detenida por amparos de habitantes de Temacapulín, poblado alteño que la presa inundaría–, el gobierno del priísta Aristóteles Sandoval prestó605 millones de pesos del Fondo de Retiro de los Burócratas afiliados al Instituto de Pensiones del Estado, dinero que no se ha recuperado y por el cual no se han recibido intereses en cuatro años.

http://www.jornada.unam.mx/2017/12/04/estados/030n1est

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: 
La jornada

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