La prohibición del fracking debe quedar asentada en la Ley de Hidrocarburos

Peligran acuíferos por esa práctica
Se deberá detener la apertura de nuevos pozos, señalan expertos
Angélica Enciso L.

Periódico La Jornada
Viernes 7 de diciembre de 2018, p. 15
El gobierno federal debe modificar la Ley de Hidrocarburos para establecer la prohibición del fracking, con el propósito de evitar que quede sólo en una declaración del Presidente, pero al mismo tiempo tendrá que impulsar la transición energética y detener la apertura de nuevos pozos, señaló Francisco Cravioto, de la Alianza Mexicana contra el Fracking.
Además sólo en Canadá, China, Argentina y Estados Unidos se realiza la práctica de fracturación hidráulica, que consiste en la extracción de gas natural por medio de lutitas que se fracturan en el subsuelo y cada pozo requiere al menos 400 millones de litros de agua en un lapso de 10 años, sostuvo por su parte el experto Antonio Hernández Espriú, durante el seminario No al fracking que se realizó en Flacso.
Cravioto, en su intervención, detalló que es necesaria la modificación del artículo 96 de la Ley de Hidrocarburos, ya que establece al fracking como una actividad de utilidad pública, interés social, orden público y preferente sobre otro uso o aprovechamiento del terreno, al igual que la minería. Además hay artículos, entre el 100 y el 117, referentes al acceso a la tierra, en los que se plantea que no se requiere solicitar el consentimiento de propietario, asamblea ejidal o de bienes comunales, y que sólo se da compensación por el uso del terreno.
Por su parte, Alejandra Jiménez de la Coordinadora Regional de Acción Solidaria que trabaja en Papantla y la región Totonacapan, en Veracruz, destacó que el primer resultado del planteamiento del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre el “no al fracking” parece debilitar el rechazo a los proyectos, pero falta visibilizar las luchas. El cambio de gobierno zarandea el sistema, pero a la sociedad le falta mucho por exigir.
Hernández Espriú se refirió a la relación entre el agua y el fracking, dijo que hay un problema del que se habla muy poco, que es el agua producida, es decir la que se inyecta al subsuelo en el proceso de la fracturación hidráulica y se recupera con hidrocarburos, pero viene con el líquido que se inyecta y el agua natural del acuífero, es un desecho que se debe disponer y recordó que en Estados Unidos se vuelve a inyectar al acuífero.
Sostuvo que en Oklahoma, donde se realiza fracking, la sismicidad se multiplicó en cinco años, ya que se llegó a 2 mil 500 episodios, con intensidades de tres a 5.7 grados en la escala Ritcher, mientras quedurante los 30 años previos a esta actividad se presentaron 800. Además, estos se relacionan con la inyección de agua, indicó.

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Fuente: 
La jornada