Peñasquito, ejemplo del nuevo esclavismo capitalista: académica

Alfredo Valadez Rodríguez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 20 de agosto de 2019, p. 26
Zacatecas, Zac., La mina de oro y plata a cielo abierto Peñasquito, ubicada en el municipio de Mazapil, es una ciudad comparable a un campo de concentración, donde miles de trabajadores laboran en un exitoso modelo de organización de gran eficiencia administrativa, pero que en términos sociales es un nuevo tipo de esclavismo de corte capitalista, aseguró en entrevista la doctora en economía Aleida Azamar Alonso, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Según la académica, será muy difícil que se cumpla la propuesta que planteó en campaña el presidente Andrés Manuel López Obrador para que todas las empresas mineras instaladas en México paguen salarios equivalentes a los que ofrecen en Estados Unidos y Canadá, países de origen de las trasnacionales mineras Newmont y Goldcorp, copropietarias y operadoras de Peñasquito, en el semidesierto norte de Zacatecas.
Aleida Azamar, presidenta de la Sociedad Mesoamericana y del Caribe de Economía Ecológica, recorrió junto con la corresponsalía de La Jornada las instalaciones de Peñasquito, que son parte de una concesión minera que abarca 5 mil 462 hectáreas rentadas a los campesinos de cinco ejidos de Mazapil. Consideró que la mina, por sus dimensiones y organización, es única en América Latina.
La capacidad de extracción y producción es de 130 mil toneladas diarias de concentrados minerales, señaló. Tienen una organización impresionante; eso es de admirar. Es un modelo que (los extranjeros) han sabido permear desde la dirección hasta la jerarquía más baja, los trabajadores que operan máquinas, comentó.
También se dijo sorprendida por la unidad de manejo ambiental de más de 83 hectáreas, donde se crían venados de cola blanca que se donan a otros centros de protección de la fauna. Esta área también incluye ocho invernaderos, cada uno de los cuales produce hasta 450 mil ejemplares anuales de pino, mezquite, palma china, sotol y magueyes.
Sin embargo, Aleida Azamar critica el modelo de extractivismo intensivo que se aplica en Peñasquito, que tiene un fuerte impacto negativo en la región, a pesar del empleo que ofrece a más de 5 mil trabajadores propios y subcontratados que laboran los siete días de la semana día y noche, lo que rompe lazos familiares.
Esto puede ser un engaño. La empresa te ofrece un trabajo con una paga medianamente mejor que otras a cambio de irte a un lugar aislado, a un centro de concentración. Además te ponen un cine, áreas de distracción. Yo a esto le denomino compra de voluntades. ¿A cambio de qué? Entre otras cosas, de la salud de los trabajadores, en unos cuantos años.

https://www.jornada.com.mx/2019/08/20/estados/026n2est

Fuente: 
La jornada

Categoría: