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Indígenas de Honduras obtienen histórica victoria por el derecho a la tierra; 7% del territorio de la nación hundureña queda bajo control del pueblo Miskitu

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TEGUCIGALPA, HONDURAS (12 de septiembre de 2013) – Después de 40 años de conflictos, protestas y negociaciones sobre la propiedad de la tierra, el gobierno de Honduras acaba de conceder títulos sobre el territorio a cinco grupos indígenas Miskitus, en la región caribeña del país. Estas concesiones de tierras se suman a otros dos títulos de propiedad registrados por los grupos Miskitus en el último año. Con esto, la superficie total bajo control de este pueblo alcanza un total aproximado 970.000 hectareas, lo que representa más del 7,0% de la superficie total del país.

“Con el reconocimiento de los derechos del pueblo Miskitu sobre las tierras de nuestros antepasados, Honduras ha dado un paso histórico que beneficia a los pueblos indígenas en todo el mundo”,Norvin Goff, presidente del Miskitu Asla Takanka (MASTA), grupo político que representa el pueblo miskitu.

Pero esta victoria ha tenido un alto costo en vidas humanas, y se ha dado bajo la coacción de una violencia histórica que continúa en la actualidad. Según informes de prensa, tres líderes indígenas hondureños fueron asesinados recientemente, mientras trataban de detener la explotación de los recursos naturales de sus territorios. “Hoy nosotros no olvidamos nuestra historia,” dijo Goff.

“No olvidamos que muchos de nuestros hermanos han sido asesinados mientras defendían nuestros bosques y territorios. No olvidamos lo duro que hemos luchado durante décadas contra los políticos corruptos, los grandes ganaderos y narcotraficantes.” Norvin Goff

La batalla moderna por los derechos territoriales de los pueblos miskitos se remonta a la década de 1970, cuando los territorios indígenas comenzaron a ser invadidos por un número creciente de foráneos. Las negociaciones para lograr la victoria del día de hoy se intensificaron en el 2010, cuando los líderes indígenas comenzaron a presionar al nuevo gobierno del presidente Porfirio Lobo.

“Esta victoria histórica para los pueblos indígenas del mundo se ha producido porque presionamos al gobierno para que negociara con nosotros. Hay que reconocer que el gobierno ha mostrado una considerable voluntad política desde 2010,” Norvin Goff

El pueblo Miskito, junto con los Tawahka, Garífuna y los Pech, ocupan una región rica en bosques y recursos naturales en el este de Hondura, en la zona fronteriza con Nicaragua. Conocida como La Mosquitia, la región fue controlada por los ingleses durante doscientos años, posteriormente cedieron los territorios Miskitos a la nueva República de Honduras, según estipula el Tratado de Cruz-Wycke, el cual data de 1859.

Bajo los términos del tratado, Honduras acordó reconocer los derechos de los pueblos indígenas sobre el territorio, pero en la realidad esto no se dio. Hasta hace poco el pueblo Miskitu no tenía ningún título legal de las tierras que han habitado ancestralmente.

Anteriores procesos de reforma agraria proporcionaron títulos de propiedad a otras comunidades indígenas de Honduras, pero no hizo lo mismo con el pueblo Miskitu, en parte debido a que el gobierno central hondureño tenía poco conocimiento de la cultura y la tradición del uso de la tierra que estos hacían. Además la región está alejado y aislada del resto del país, incluso en la actualidad no hay carreteras que conecten Puerto Lempira, la principal ciudad de la región, con el resto de Honduras.

Sin embargo en la década de 1990, MASTA tomó medidas para hacer sentir su presencia y para defender los derechos del pueblo Miskitu. La región fue dividida en territorios gobernados por consejos territoriales. El Miskitu logró obtener los títulos del territorio Katainasta en agosto de 2012, y el correspondiente al territorio Auhya Yari en mayo de 2013.

MASTA venia denunciando la violación sistemática de los derechos ancestrales indígenas, de su gente. A pesar que en el año 1995, el gobierno de Honduras ratificó el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), hasta esta fecha había incumplido la aplicación sobre el alcance y contenido de este instrumento jurídico a favor de los pueblos indígenas.

La demanda de titulación de estos territorios es parte del denominado “Plan de Vida del Pueblo Miskitu 2,010 – 2,023”. En este se señala que “la falta de la autonomía y gobernanza indígena en el territorio de La Moskitia, no permite revitalizar nuestra cultura ni garantiza la legalización, administración y control colectivo de nuestras tierras, territorios y recursos naturales”.

Sin embargo, los títulos de propiedad anunciados hoy, representan un aumento significativo en la cantidad de tierras reconocidas oficialmente bajo el control de los Miskitos. Los títulos cubren el territorios conocidos como Finzmos (26 comunidades,1340 familias), Truksinasta (26 comunidades, 840 familias), Wamakliscinasta (19 comunidades, 790 familias), Lainasta (39 comunidades, 1800 familias) y Watiasta (18 comunidades, 1200 familias). En su conjunto, los siete territorios son el de una población aproximada de 100 000 personas.

El pueblo Miskitu considera que los derechos territoriales son fundamentales para proteger sus bosques y otros territoritorios, especialmente frente a la nueva oleada de explotación que se está dando a nivel mundial, y que busca extraer los recursos boscosos, mineros, hídridicos, y agrícolas remanentes en los territorios indígenas y campesinos. Con esta victoria el pueblo Miskitu está en mejores condiciones para negociar los proyectos REDD y otros relacionados con las medidas de mitigación al cambio climático. Sobre todo, les será más sencillo orientar sus esfuerzos hacia la protección de sus bosques.

Según un informe del Banco Mundial (2012), las tierras de los miskitus son “el hogar de ricos ecosistemas, que incluyen manglares, bosques tropicales y sabanas de pino caribe. El área es también el hogar de numerosas lagunas costeras, lagos, ríos y arroyos “.
Además, Goff explicó que la concesión de los títulos de propiedad dará a los pueblos indígenas de Honduras un papel muchísimo más importante en las decisiones sobre el desarrollo del país.

“Con una parte importante del total del territorio de Honduras, propiedad de los pueblos indígenas, anticipamos la creación de una nueva agenda de desarrollo en el país, construída desde los territorios indígenas, basada en el respeto de nuestros derechos consuetudinarios”, Norvin Goff.

El registro de los títulos de propiedad a los consejos territoriales significa que la tierra no se puede subdividir sin la autorización del Consejo Territorial. Esto protegerá tanto a las personas, como a los medios de vida del pueblo Miskitu, garantizando al mismo tiempo que van a ser capaces de negociar la financiación de programas tales como REDD, y los podrán orientar hacia apoyar sus métodos tradicionales de conservación de los bosques.

Las comunidades del pueblo Miskitu organizaron sus Consejos Territoriales entre los años 1987- 2011, que son las autoridades responsables en co-manejo y administración de los recursos naturales contenidos en estos territorios hoy titulados.

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