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Para proteger la biodiversidad, no basta con crear reservas, advierten en estudio

En Los Tuxtlas, la pérdida de fauna y árboles causa expansión de una palma, alertan

Llaman activistas a realizar una intervención más ambiciosa en las áreas protegidas

Angélica Enciso Landero

Periódico La Jornada

Viernes 22 de abril de 2016, p. 40

El establecimiento de áreas naturales protegidas no es suficiente para la conservación de la biodiversidad. Esto quedó demostrado con el deterioro de la reserva de la biosfera Los Tuxtlas (decretada en 1998) en Veracruz, donde la pérdida de fauna y árboles ha llevado a la expansión de una palma tropical que redujo la diversidad en la vegetación.

Así lo demuestra el estudio Perturbaciones antropogénicas ponen en peligro la conservación de la biodiversidad dentro de las reservas de selva tropical, publicado en la revista científica PNAS y realizado por Miguel Martínez-Ramos, Rodolfo Dirzo, Iván Ortiz, José Sarukhán y Daniel Piñero.

Se trata de la selva tropical que se encuentra más al norte en el continente y la más diversa. Cuando hace 40 años se empezó a estudiar había más de 300 especies de árboles por hectárea. Hoy existen 250, por lo que se debe hacer una intervención más ambiciosa, sostuvo en entrevista Daniel Piñero. Explicó que en el país queda menos de 10 por ciento de la selva tropical original.

Detalló que el estudio empezó en 1975. El área de estudio fue una extensión de unas 700 hectáreas de selva. “Había invasiones, afectaciones a la fauna y mucha fragmentación”. Agregó que el estudio se hizo con la idea de que era una selva primaria, no se pensó que la fragmentación que había tendría gran impacto, pero disminuyó la presencia de árboles y fauna.

Ahora, dijo, “ya no es tan diversa, se está volviendo una vegetación de palma tropical. En el interior está más o menos protegida. Estamos alarmados porque ya no basta con cuidar la biodiversidad en reservas naturales. Sino que áreas de ese tamaño no soportarán décadas de perturbación”.

La población de la palma astrocaryum pasó de mil 243 a 4 mil 58 individuos adultos por hectárea en sólo 39 años, con una tasa de crecimiento de 3 por ciento. Esta explosión demográfica de la especie fue seguida por una reducción en la diversidad de especies de árboles, se dio un cambio en la composición del bosque, indica el estudio.

Piñero explicó que cuando los expertos llegaron a hacer el estudio a Los Tuxtlas, la palma era parte del sotobosque, la vegetación que está abajo de los árboles, y había poca luz dentro de la reserva, pero la perturbación de la vegetación benefició el crecimiento de esa especie.

La caza y la pérdida de hábitat han causado la disminución o extinción local de grandes herbívoros medianos y grandes. La palma produce unos cocos pequeños que se comen mamíferos de tamaño intermedio, como los pecarís, los cuales ya no están en la selva, ahora lo que pasa es que germinan esas semillas y crecen más palmas.

Piñero, del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México, indicó que los mamíferos de ese tipo son sensibles al tamaño del bosque, como su ámbito hogareño es particular, si tienen menos selva se reduce el número de ejemplares, ya que requieren más espacio. Añadió que cuando desaparecieron creció la población de ratones y serpientes, “sus depredadores desaparecieron”. Así, indicó, cuando se quita un componente tan importante de la selva, la estabilidad del ecosistema se transforma.

http://www.jornada.unam.mx/2016/04/22/sociedad/040n1soc