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Agroecología, paradigma para resistir el cambio climático

Rosario Ramos

01 de mayo de 2016

La Estrella de Panama

Cultivar sin químicos no sólo garantiza la soberanía alimentaria de un pueblo, sino que permite reducir la cantidad de gases contaminantes

Los panameños nos enfrentamos en el aspecto medio ambiental a dos grandes desafíos: por un lado el carácter persistente y acumulativo del proceso de agotamiento, deterioro y contaminación al que están expuestos todos los recursos naturales que nos rodean. Por otro, las amenazas y peligros inducidos por el cambio climático.

El riesgo latente del cambio climático se manifiesta con el incremento de la temperatura y la afectación por fenómenos naturales como sequías, inundaciones, huracanes, e incendios forestales, entre otros fenómenos climáticos, manteniéndonos en estado de vulnerabilidad estructural en la agricultura, la salud humana, infraestructura, el deterioro y la destrucción del medio ambiente, los recursos naturales y la biodiversidad.

Mientras tanto, en el ámbito mundial está emergiendo un consenso en cuanto a la necesidad de nuevas estrategias de desarrollo agrícola sustentable para asegurar una producción estable de alimentos que sea acorde con la calidad ambiental.

Entre otros, los objetivos que se persiguen son la seguridad alimentaria, erradicar la pobreza y conservar y proteger el ambiente y los recursos naturales. Aunque la agricultura es una actividad basada en recursos renovables y algunos no renovables (petróleo), al implicar la artificiosidad de los ecosistemas, esta se asocia al agotamiento de algunos recursos.

La reducción de la fertilidad del suelo, la erosión, la contaminación de aguas, la pérdida de recursos genéticos, además de implicar costos ambientales, también tienen impacto en los aspectos sociales y económicos.

LA AGRICULTURA CONVENCIONAL INDUSTRIAL Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

El modelo de agricultura industrial ha fracasado. En los últimos 40 años se profundizó un tipo de agricultura dependiente de insumos químicos e intensivos, en capital económico que, lejos de solucionar el hambre en el mundo, sumó más problemas: decayó la calidad de los suelos, contaminó cursos de agua, causó grandes pérdidas de biodiversidad, incrementó la pobreza rural, elevó los costos de producción, por último resultó incapaz de resistir los efectos del cambio climático.

La agricultura convencional moderna recuerda a las hazañas de un deportista que al inyectarse una sustancia química prohibida logra muchas medallas de oro y luego es descalificado por dopaje.

De forma equivalente, el dopaje químico de plantas y animales puede lograr resultados récord durante algún tiempo pero al precio de comprometer la salud ecológica de los agroecosistemas, la salud pública, y las posibilidades de abastecimiento futuro.

Nada de eso es viable, durable y sostenible, ni en deporte ni en agricultura. Por eso, la necesidad de un cambio de modelo es urgente.

LA AGROECOLÓGICA

La agroecología no es solo una forma de cultivar y de consumir alimentos; es una forma de vida que interacciona al ser humano con la naturaleza.

Es un concepto que va más allá de la actividad agropecuaria, de tal manera que la producción de alimentos forme parte intrínseca con el entorno social y cultural de los individuos; la actividad agroecológica se centra en principios vitales como la biodiversidad, el reciclaje de nutrientes, la cooperación, asociación e interacción entre los diversos cultivos, animales y suelo, además de la regeneración y conservación de los recursos naturales.

La fertilización en la agricultura ecológica está basada en los equilibrios naturales, en el cual las plantas son alimentadas porque el suelo está vivo.

El suelo tiene una serie de seres vivos que son los que reciclan los restos de las cosechas anteriores o bien captan gases de la atmósfera para poder distribuirlos entre las plantas. En definitiva, todo lo que puede ofrecer un subsuelo vivo. En la agricultura industrial, los productos químicos y abonos industriales que provienen del petróleo matan todo lo que hay de vida en el suelo. Cuando estos productos se dejan de echar en el campo, éste ya no puede producir nada.

La agricultura ecológica apenas tiene consumo energético procedente del petróleo, por lo que es muy poco generadora de cambio climático. Sin embargo, se calcula que la agricultura industrial produce la tercera parte de los gases de efecto invernadero de todo el planeta, entre otras causas por su consumo de petróleo.

Las técnicas agroecológicas son culturalmente compatibles, no cuestionan la lógica de los productores, sino que en realidad construyen a partir del conocimiento tradicional indígena ancestral, combinándolo con los elementos de la ciencia agronómica moderna.

Es un movimiento ideológico y político, donde el papel de las personas, campesinos y campesinas, es muy importante. La agroecología trata de conservar las redes sociales que han mantenido el campo vivo desde hace miles de años y que desde la llegada de la revolución verde/industrial está desapareciendo.

Los enfoques agroecológicos son económicamente viables porque minimizan los costos de producción al aumentar la eficiencia del uso de los recursos localmente disponibles (Altieri, 1997).

Esta mirada desde el agroecosistema permitió el surgimiento de una gran ‘familia de agriculturas' que centró la atención de los agroecólogos en los procesos productivos más que en los productos. Miembros de esta familia han sido la agricultura ecológica, orgánica, biológica, biodinámica, natural, tradicional, conservacionista, alternativa.

CONCEPTO SOBERANÍA ALIMENTARIA

Como resultado de la aplicación de los principios agroecológicos se logra transitar hacia la soberanía alimentaria de un país.

La soberanía alimentaria es un concepto todavía en construcción. Es el derecho de todos los pueblos a poder definir su propio sistema de producción, distribución y consumo de alimentos.

Es el derecho de los pueblos rurales, originarios y afrodescendientes a tener acceso a la tierra, a poder producir para sus propios mercados locales y nacionales, a no ser excluidos de esos mercados por la importación de mercaderías provenientes de las empresas transnacionales. Y también es el derecho de los consumidores a tener acceso a alimentos sanos, accesibles, culturalmente apropiados con la gastronomía, la historia culinaria de su país y producidos localmente.

PRODUCCIÓN LIMPIA Y ARMONÍA CON LA NATURALEZA

Resulta difícil en el Panamá actual pensar en una agricultura basada en principios agroecológicos, ya que las señales que se han dado en las últimas décadas se dirigen a un modelo opuesto, planteando monocultivos de exportación y la introducción experimental de semillas transgénicas, métodos que utilizan herbicidas en grandes cantidades y en grandes extensiones (desiertos químicos).

Es poco probable la posible solución para la crisis ecológica mundial sin una mirada a fondo desde la perspectiva ecológica del sistema agroalimentario. No se trata tanto de producir más sino de producir mejor.

Finalmente, el ecólogo español Antonio Bello dice creer que ‘debemos hablar simplemente de agricultura'.

‘No puedo concebir desde un punto de vista teórico que la agricultura sea una actividad humana que destruya los suelos, el agua o la capa de ozono. Nada de eso aprendí en mi casa. Mi padre no me dejaba destruir un nido de pájaros, ni siquiera machacar un lagarto, que a todos los pequeños nos gustaba. Ese tipo de agricultura es una falta de respeto a la ciudadanía. Se lo digo a los agricultores: imaginen la responsabilidad que tienen produciendo alimentos contaminados, poniendo el plaguicida el día anterior a mandarlos al mercado para que se conserven, y eso lo van a comer los pequeños, los enfermos en los hospitales', reflexiona, antes de calificarlo como ‘terrorismo ambiental'. ‘La agricultura debe ser simplemente eso, una de las pocas actividades humanas que sirven para armonizar al ser humano con la naturaleza', sostiene.

http://laestrella.com.pa/panama/politica/agroecologia-paradigma-para-resistir-cambio-climatico/23937337