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Alertan contra daños ambientales de minera canadiense en la Sierra Norte de Puebla

lmaden Minerals va por la explotación de oro y plata, dicen grupos ecologistas

Fernando Camacho Servín

Periódico La Jornada
Lunes 3 de julio de 2017, p. 32

En el municipio de Ixtacamaxtitlán, ubicado en la Sierra Norte de Puebla, la minera canadiense Almaden Minerals comenzó a generar daños medioambientales debido a sus actividades de exploración de la zona, donde pretende explotar yacimientos de oro y plata, alertaron organizaciones eologistas.

Miguel Ángel Mijangos, integrante de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (Rema), explicó que desde hace 16 años la empresa –a través de sus subsidiarias Minera Gavilán y Minera Gorrión– ha realizado diversas actividades de exploración de los recursos naturales de la zona.

El objetivo es explotar vetas de oro y plata en la superficie que hoy ocupan alrededor de 80 comunidades, lo cual podría empezar a realizarse en el corto plazo, luego de que terminara la fase de exploración y se diseñara un proyecto de extracción de los recursos minerales, indicó el activista.

Aunque los pueblos de Ixtacamaxtitlán interpusieron un amparo hace poco más de un año y medio para evitar la entrada de la minera a sus territorios –el cual les fue concedido–, varias comunidades de otros municipios aledaños sí permitieron que la compañía extranjera realizara trabajos exploratorios.

De acuerdo con Mijangos, muchos de esos pueblos dijeron haber firmado contratos con la empresa sin saber de qué se trataba el proyecto. Después se arrepintieron de haber dado su autorización.

Sin embargo, en este momento ya están impedidos legalmente de desconocer los acuerdos que le permiten a Almaden Minerals ocupar sus tierras hasta por 20 o 30 años.

Aunque los trabajos de extracción de los minerales aún no han comenzado, organizaciones como la Rema, el Consejo Tiyat Tlali y el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario afirman que, a la luz de los daños que ha causado la técnica de la minería a cielo abierto en otros lugares, el proyecto de Ixtacamaxtitlán debe impedirse.

Se va a producir contaminación de los cuerpos de agua y pérdida de la cobertura vegetal. De hecho, en este momento ya han perforado en manantiales que pueden entrar en contacto con metales tóxicos, sin que la gente sepa si esto ya la está afectando, alertó.

Además de las afectaciones ambientales, los proyectos mineros ponen en marcha todo un proceso de ingeniería de conflictos para repartir dinero en algunas comunidades y prometerles que realizarán diversas obras, con tal de que los dejen entrar en sus territorios, lo cual confronta a quienes aceptan estos ofrecimientos y a quienes los rechazan.

En Ixtacamaxtitlán, dicha estrategia ya comenzó a generar roces y agresiones verbales entre habitantes de municipios vecinos, por lo que las organizaciones opositoras a la mina impulsan un trabajo de información y de realización de asambleas para fortalecer los vínculos comunitarios y prepararse ante la llegada de nuevos megaproyectos.

http://www.jornada.unam.mx/2017/07/03/sociedad/032n2soc