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Mujeres de Unión Hidalgo, contra eólicas

Comparten sus experiencias con pobladores y exigen que se consulte a las comunidades

Diana Manzo

Corresponsal

Periódico La Jornada
Lunes 21 de agosto de 2017, p. 32

Unión Hidalgo, Oax.

Este municipio zapoteco es conocido como tierra de mujeres bellas. Pero el grupo de las que se oponen a un parque eólico en su comunidad prefieren que las conozcan como mujeres defensoras de la vida y del territorio.

Mediante la organización, la unión y el uso de la palabra, buscan recuperar con su colectivo, Mujeres Gubiñas en Defensa de la Vida (gubiña es el gentilicio popular de la gente de Unión Hidalgo) la paz que recuerdan de su niñez, cuando disfrutaban de ríos limpios, terrenos cultivados de maíz, flores curativas endémicas y animales que sus padres cazaban.

Se integraron a las reuniones informativas de comuneros e integrantes del consejo de ancianos para informar en qué consiste el proyecto eólico que impulsan la trasnacional Eólica de Oaxaca, filial de Eletricité de France (EDF), así como autoridades francesas y mexicanas, federales y municipales, sin una consulta previa, libre e informada.

El parque eólico Gunaa Sicarú constaría de 96 aerogeneradores de 2.625 megavatios cada uno, para un total hasta de 252 megavatios y 825.7 gigavatios al año durante tres décadas.

Poca gente sabe que los parques eólicos que se instalarán en la zona van a dotar de energía a las empresas extranjeras que se ubicarán en el Corredor Transístmico, que los gobiernos federal y de Oaxaca promueven en esta zona. No saben que se trata de un despojo y del acabóse de la vida. No sólo son parques eólicos: también quieren imponer explotación minera, transporte de mercancías y muchas maquiladoras, expuso Rubén Valencia, integrante del Comité Ixtepecano Vida y Territorio.

Esta no es la primera vez que las mujeres de Unión Hidalgo se organizan, pero sí es la primera que usan la palabra para defender la vida y el territorio, y compartir lo que saben. Algunos las llaman rebeldes y otros opositoras al desarrollo; también les han dicho que de nada servirá lo que hacen, que no gasten su tiempo en distracciones. Aún así, continúan con su labor contra EDF.

Lupita y Rosario son pioneras. Han caminado muchas horas y tocado numerosas puertas para hablar sobre el derecho de los indígenas a ser consultados, la defensa de la vida y el riesgo de despojo. Han sumado aliadas que motivan su lucha y refuerzan al colectivo.

Rosario es maestra jubilada y Lupita, comerciante. Su encuentro no fue casual, pues el campo ha sido su vida desde niñas. Ahora se reencontraron para resistir la llegada de Eólica de Oaxaca.

La profesora pretende dar a conocer qué ha ocurrido 12 años después de que llegó la empresa Desarrollos Eólicos Mexicanos (Demex). Nadie le preguntó a la gente si quería un parque eólico en sus tierras, y ahora que EDF pretende entrar, usan la palabra como su arma principal para defenderse del despojo de tierras.

Lupita tuvo una mala experiencia con Demex hace ocho años. Sin información ni consulta, entregó sus escrituras a la firma española para que instalara el primer parque eólico en Unión Hidalgo. En ese entonces aplaudió el desarrollo, pero años más tarde descubrió que la habían despojado y ahora lucha contra el engaño y la desinformación.

Su esposo, Juan Regalado, revisó con abogados del Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDesc) el contrato con Demex, y se dieron cuenta de que no favorecía a quienes arrendaban tierras, por lo que exigieron a la empresa rescindir el convenio. Creyeron que sería fácil, pero fueron más de cinco años de juicios, manifestaciones e incluso campañas de difamación.

Los recuerdos de su pugna contra Demex no son gratos para Lupita, quien emprendió una campaña informativa para que sus paisanos de Unión Hidalgo sepan lo que implica un parque eólico.

Por ser empresaria, algunos se preguntan si busca algún beneficio al exigir una consulta o si ha recibido dinero. En entrevista, explicó: Si no hacemos algo ahora, mañana será demasiado tarde para evitar daños legales, ambientales y económicos.

De acuerdo con el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, este proyecto francés dejará un beneficio económico de 600 millones de dólares a Oaxaca, una de las entidades más pobres de México.

Entre las Mujeres Gubiñas en Defensa de la Vida hay amas de casa, maestras, estudiantes, antropólogas, comerciantes, cocineras tradicionales y otras que aman su flora y su fauna y practican medicina alternativa. Todas consideran que las empresas eólicas y las autoridades no han informado debidamente sobre sus planes.

El parque eólico de EDF es uno de los 19 que se planea instalar en el Istmo de Tehuantepec como parte del proyecto de Zonas Económicas Especiales, coincidieron organizaciones sociales en el foro Extractivismo o la vida, impulsado por la Red Mexicana de Afectados por la Minería y más de 19 organizaciones sociales.

http://www.jornada.unam.mx/2017/08/21/estados/032n1est

 

 

Fuente: 
la jornada
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