Siembra de concreto, cosecha de ira

Promover la justicia ambiental en México es una activi­dad arriesgada. Que lo digan si no quienes conocieron al campesino Aldo Zamora, balaceado por cuatro tala­bosques; que lo cuente Verónica Hernández, acosada ju­dicialmente por Granjas Carroll; que lo platique Santiago Pérez, preso durante meses por defender el agua de las comunidades mazahuas, o Agustín Ríos, salvajemente golpeado por la policía oaxaqueña por luchar contra la operación de una mina.