Tula

La manera en que los partidos políticos fungen como agencias de colocación dispuestas a proyectar candidatos sin base ni representación social, sin preparación ni horizonte político, pero dispuestos a competir a cualquier precio en el reparto de cargos públicos por el mero gusto de obtener un reconocimiento que compense el amplio espectro de frustraciones que les aquejan y frecuentemente con el hambre de encontrar una fuente de ingresos cuyo único requisito esencial es carecer de escrúpulos y respetar los límites de lo políticamente correcto en cada ocasión, corrobora las limitaciones personales y de todo tipo de estos profesionales de la oportunidad y el arribismo, quienes, con una retórica elemental y una capacidad inmensa para agachar la cabeza y lustrar los zapatos del jefe en turno,...
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